Aprender a gestionar el miedo

01/05/21

Necesitas aprender a gestionar el miedo

El hecho de aprender a gestionar nuestras emociones es de vital importancia. Una de las emociones más importantes que una persona ha de aprender a gestionar es el miedo. Aprender a gestionar el miedo ayuda a que éste no se adueñe de ti ni que crezca o que se convierta en pánico y en un continuo sin vivir. Ayuda a impedir que el miedo se adueñe de tu vida.

El miedo es una de las emociones más primitivas que siempre ha tenido el ser humano. Básicamente, el miedo es un estado de alerta: En épocas de nuestros primitivos antepasados, los Austrolopithecus, homínidos nómadas el miedo era el aviso, la alerta, la señal de que algo no iba bien. Un buen ejemplo de ello es que, cuando un animal se acercaba para atacar a los más indefensos del grupo, los más experimentados notaban que algo sucedía. La alerta del miedo saltaba dentro de ellos y mediante señales o una especie de gritos, se llamaban unos a otros para reunirse y evitar ser atacados.

Pero desde ese entonces hasta ahora, la evolución o involución (eso ya lo valorarás tú) de esta emoción básica  ha sido enorme. Y, mucho más, desde el momento en el que se tiene conocimiento de que el hombre empezará a utilizar el lenguaje, hace ya 1,7 millones de años, sin dejar atrás dibujos y pinturas que eran otra forma de expresión.

Son cambios que afectan a cada persona de manera diferente como lo pueden hacer los cambios de ciclo de la Luna, que también afectan a las personas,  a todos y cada uno de los seres vivos animales o plantas, a la tierra y por supuesto al mar.

 

 

El hecho de aprender a gestionar nuestras emociones es de vital importancia. Una de las emociones más importantes que una persona ha de aprender a gestionar es el miedo.

 

 

¿Cómo aparece el miedo ?

Un proverbio japonés que me impactó hace algunos años y que tengo presente dice: «el miedo puede ser tan profundo como lo permita tu mente«.

Y es totalmente cierto. El miedo, es una emoción no racional, sino instintiva. Se puede apoderar de nosotros, si no le ponemos límites, si dejamos la puerta abierta para que pueda entrar sin problema alguno. Pasar de la manera más cómoda y que llegue a nuestro interior más profundo. A nuestra mente y a nuestro centro de bienestar, a nuestras emociones. No olvides que somos emocionales.

Otras emociones de las mismas características, es decir, emociones no racionales o básicas son por ejemplo: la ira, la tristeza, la alegría, el asco y la sorpresa.

 

Tienes que decir adiós al miedo

Pero volviendo al tema al que hoy dedico este post, quiero decirte que tienes que decir adiós al miedo. Nos tensamos siempre que lo tenemos presente y eso sucede, demasiado a menudo.

No se si lo sabes pero el miedo actúa en nuestro interior como una alarma de seguridad. Y esta alarma «se enciende» mediante estímulos que son provocados por hormonas. Estos estímulos son muchos y al saltar la alarma se mueven todos a la vez y en décimas de segundo.

Te pongo un ejemplo para que lo puedas ver más visualmente. Imagina que vas por la calle tranquilamente y alguien te intenta robar. Te sorprendes, te asustas. Desde ahí, en ese punto, el inconsciente encuentra dos salidas libres de pensamiento consciente o de racionalidad. ¿Qué salidas pueden ser? Huir o enfrentarse al ladrón. No hay más, es un A o B.

Tras esa elección sin planteamiento, escojas una u otra, aparecen las expectativas o deseos ante lo que hayas escogido. Si tu elección es huir, esperas con miedo a que no te alcance ese ladrón. Como ves aquí solo decides tu. No hay ningún tipo de condición ni presión externa. Es decir, nadie más te dice que has de hacer. Ni siquiera el ladrón influye en la decisión de que el miedo nos haga huir o enfrentarnos a él,

Lo que te quiero decir, en resumen con este ejemplo es que la única persona que tiene control con tus miedos, eres tú.

El miedo es la base de otras emociones, llamadas emociones secundarias. Algunas de ellas pueden ser el estrés, la ansiedad o la depresión.

 

¿Cuáles son los miedos más comunes?

El miedo a perder el puesto de trabajo, a no encontrarlo, a que te deje tu pareja, miedo a la soledad. Quizá este último se tenga porque no se entienda bien el concepto de soledad o se confunda con otros términos, porque este miedo está relacionado con la ausencia de alguien, pero ¿de qué forma? ¿Cuando existe realmente la ausencia? Creo que esto lo dejaré para un próximo artículo porque el tema es realmente interesante.

 

¿Dónde ataca el miedo?

El miedo afecta directamente a la salud, tanto la emocional como la física. Como antes te mencionaba, estar en este estado de alerta de manera prolongada en el tiempo puede provocar otras emociones como el estrés. Si éste se prolonga en el tiempo, se convierte en estrés crónico.

Tanto el miedo como el estrés crónico afectan directamente a una parte realmente sensible de nuestro cuerpo, las amígdalas.Y al tener una gran presión debida a este malestar, las amigdalas alteran los ciclos normales dee nuestro cuerpo y hacen que suba la presión arterial, la tensión muscular o una subida de glucosa, por ponerte algunos ejemplos.

Así que ya ves la importancia que tiene aprender a gestionar el miedo. No quiero asustarte, sino que te des cuenta de que si no controlas esta emoción, ella se puede adueñar de ti y crearte un malestar mayor.

 

El miedo afecta directamente a la salud, tanto la emocional como la física. Como antes te mencionaba, estar en este estado de alerta de manera prolongada en el tiempo puede provocar otras emociones como el estrés. Si éste se prolonga en el tiempo, se convierte en estrés crónico.

 

 

¿Qué tipos de miedos existen?

Todos nacen de nuestro interior, aunque muchos de ellos los habrás creado con el tiempo. Nuestras vivencias marcan nuestros miedos sin lugar a dudas. Aquí el dicho «Cada persona es un mundo» lo podríamos ampliar y decir: «cada persona es un mundo y cada mundo está habitado por miedos muy distintos».

Parece increíble como frases que son consejos dados con cariño por personas de nuestro entorno familiar o social más cercanos, pueden llegar a condicionar tanto y a crear un eco en nuestro interior que se repita tan incesantemente, llegando al punto de que creamos que va a ser cierto aquello que nos han dicho, que va a pasar.

Imagina que estás en un trabajo y que cada vez te sientes peor en él porque el trato cada vez es más malo, porque tus compañeros se comportan como si fueran extraños o cualquier situación parecida. Tu estás ahí porque tienes hipoteca y no sabes hacia donde tirar. Pero además, te encuentras con otro tema que añade más nerviosismo y miedo a esta gran preocupación tuya. Si, tu familia o tus amigos te dicen: «cuida el trabajo, que no puedes perderlo», «da igual que no estés bien, no vas a encontrar nada». Así, es inviable pararse a pensar en otras opciones. Porque lo único que ves es que no sirves para hacer otra cosa, no la mereces o has de aguantar si o si, aunque tu cada vez estés peor. Se unen el miedo con la impotencia y con la falta de estima. Todo ello junto es, una bomba emocional a punto de estallar.

 

¿Qué puedes hacer para evitar que el miedo te controle?

Quizás crear que no puedes hacer nada para evitarlo pero no el así. El hecho de aprender a gestionar el miedo es más que posible. Solo has de tener voluntad y compromiso para paso a paso. No lo vas a poder eliminar de tu vida pero si coges las riendas para tenerlo controlado.

Te voy a dar algunos trucos para que puedas empezar el camino para dominar tus miedos.

En primer lugar, algo sencillo. Puedes hacer una lista y escribir en ella, de 7 a 10 cosas que te den miedo o también, situaciones en las que te ves pasando miedo. Piénsalo y escríbelas.

Después, en esta lista, escribe al lado una puntuación de 4 a 10, teniendo en cuenta, que 1 es tener poco miedo y 10, miedo o incluso en este nivel, podríamos decir pánico.

Tras puntuar, ahora has de tener presente aquella que menos miedo te dan porque te será más fácil controlarla.

Ejemplos de miedos por si ahora no se te ocurre ninguno: miedo a los aviones, a conducir, a equivocarte, a que te miren mal, a que no te quieran, a ser madre …

Ahora, con esta información, tienes que hacer el segundo ejercicio.

Imagina que lo que menos miedo te da (sabiendo que todo te da miedo) es el miedo a los aviones. Pues, si tienes un viaje en avión, una o dos semanas antes, mira de decirte a diario un mensaje positivo para que te ayude a superar ese miedo. Por ejemplo: «Yo se que los aviones son seguros mucho más que otros medios de transporte y ahora que en unos días iré en avión, iré plenamente confiada en que todo irá bien». Este mensaje lo repites de 5 a 10 veces al día y si puedes, dilo delante de un espejo. Esta es una sencilla forma de trabajar emoción y mentalidad positiva para tener dominado el miedo.

Y esta técnica, utilízala para empezar a crear más confianza y seguridad en tí.

Si tienes cualquier consulta para aclarar dudas, escríbeme un correo o dímelo en comentarios.

 

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2 Comentarios

  1. Soraya

    Muchísimas gracias. Me encanta tu propuesta.

    Responder
    • Noe

      Muchísimas gracias a ti por leerme y darme tu opinión!☺️😘

      Responder

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